Vall de Laguar (Alicante)
Uno de los últimos baluartes de la presencia islámica en la Península, el Vall de Laguar aún conserva reseñables vestigios de la cultura andalusí y posteriormente morisca. De hecho, la etimología de Laguar remite a un vocablo árabe (Al Agwar), que significa cavernas, en relación a la abrupta orografía de la zona. Último refugio del célebre caudillo andalusí Al Azraq
Huella andalusí. La ingeniería hidráulica de origen islámico está muy presente en la comarca, a través de fuentes, aljibes y lavaderos. Las Font de Gel, D’Isber y Camusot, por ejemplo, replican el modelo andalusí de captación de agua. También el sistema de bancales para cultivar en pendientes acusadas es una herencia andalusí que buscaba optimizar el agua y la tierra.
Castillo de Pop. El hisn Bub fue un antiguo castillo islámico levantado sobre restos romanos en la localidad de Murla, hoy convertido en la iglesia fortificada de San Miguel Arcángel. Perteneció al caudillo andalusí Al Azraq, quien lo entregó a Jaime el Conquistador a mediados del siglo XIII en virtud del conocido como pacto de Jovada. El edificio perdió su función defensiva en el siglo XVI y, desde entonces, su uso ha sido religioso.
Guadalest. Aunque no forma parte del Vall de Laguar, el asombroso enclave de Guadalest está ligado a la época andalusí y a la red de fortalezas controladas por Al Azraq en el siglo XIII. El pueblo y su castillo se encuentran colgados de un impresionante risco desde donde se divisa el valle del mismo nombre. La zona alta, conocida como la Alcozaiba, conserva la torre de origen andalusí que ofrecía refugio a las alquerías islámicas de la comarca.
Barranco del Infierno. Los moriscos se asentaron en este agreste paraje que ofrecía un sistema orográfico defensivo natural. Para hacerlo más accesible construyeron un sendero de casi 7.000 escalones de piedra labrados en la roca, que aún hoy se conservan y se usan como parte de una excepcional ruta de montaña. En el fondo del valle, se accede al conocido como Barranco del Infierno, un monumento natural horadado en la piedra. El recorrido total suma casi 14 kilómetros y 800 metros de desnivel, entre las localidades de Benimaurell y Vall de Ebo, lo que exige cierta forma física y experiencia en terrenos duros.
Ruta en coche: en poco más de 51 kilómetros y hora y media se pueden recorrer algunas de las zonas vitales que configuraron los dominios del caudillo andalusí Al Azraq, que resistió en el siglo XIII la creciente presión de las huestes cristianas