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Sierra de Espadán (Castellón) Otro de los últimos refugios andalusí y morisco de la Península. En 1526, los musulmanes se atrincheraron en las cumbres altas para evitar ser bautizados. La orografía montañosa, al igual que en las Alpujarras, les ofreció cobijo y protección para resistir.Huella andalusí. Los pueblos de la Sierra de Espadán presentan trazados urbanísticos netamente andalusíes y un sistema de alquerías amazighes similares a las Alpujarras. Calles estrechas y adarves definen la arquitectura de Aín, Chóvar, Eslida o Almedíjar. De especial interés son la red de hussum o castillos andalusíes que ofrecieron amparo en las revueltas moriscas. Los sistemas de riego desplegados por acequias y azudes jalonan los valles y vaguadas de la comarca. Castillo de Onda. A las puertas de la Sierra de Espadán se encuentra el fabuloso Castillo de Onda con sus imponentes torreones. La fortaleza fue levantada en el siglo X por los musulmanes sobre un antiguo asentamiento romano. El último rey andalusí de Valencia entregó el Castillo de Onda a Jaime I el Conquistador en 1238. También llamado el "castillo de las 300 torres" por su considerable tamaño, es un bien de interés cultural y alberga un museo visitable con yeserías islámicas . Acueducto de Alfara. Almedíjar en una pequeña localidad de origen andalusí situada en la comarca del Alto Palancia. Conserva dos interesantes acueductos, construidos por la comunidad morisca que logró resistir hasta la expulsión de principios del siglo XVII. El Acueducto de la Alfara (en la imagen) y el de la Huerta Nueva fueron levantados para extender el regadío en los campos de cultivo. La imponente infraestructura hidráulica andalusí se extiende por toda la Comunidad Valenciana y aún exhibe su huella de acequias, azudes y albercas. Ruta de los 'Hussun'. La comarca de la Sierra de Espadán cuenta con numerosos castillos andalusíes o hussun, que otorgaban refugio a las alquerías campesinas y hoy constituyen un vestigio espléndido de la presencia islámica y morisca de la zona. Los más significativos son los de Almonecir, Maús, Alfondeguilla, Jinquer, Eslida y Aín (en la imagen, el castillo de Benalí). En total, unos cien kilómetros por carretera y más de tres horas. Ruta a pie: pa xxxxxxx Ruta en coche: proponemos una visita a seis de los más interesantes castillos de origen andalusí diseminados por la Sierra de Espadán. La ruta en coche se extiende a lo largo de 75,7 kilómetros, que se recorren en 2 horas y cuarto, sin contar las paradas. La ruta atraviesa un paraje serrano espléndido y bellos pueblos de montaña.
Valle del Genal (Málaga) En la Serranía de Ronda se esconde uno de los valles más sugerentes de Andalucía. Gracias a su secular aislamiento, los moriscos resistieron aquí hasta la rebelión de 1570. La comarca es conocida por sus espléndidos castañales que pintan de tonalidades ocres la montaña cuando llega el otoño. Huella andalusí. Parte de los 15 pueblos del Valle del Genal tienen nombres con el prefijo “Ben” que designa a los linajes amazighes que se asentaron aquí: Benadalid, Benalauría (en la imagen principal) o Benarrabá. El sistema de bancales para el cultivo escalonado y la red de acequias remiten a la intervención andalusí sobre estas tierras. El urbanismo rural sigue el modelo bereber de asentamiento y adaptación al terreno. Aún perviven algunas fortalezas andalusíes. Benarrabá. Su nombre significa Hijo de Rabbah y evoca a una de las tribus o comunidades andalusíes asentadas en este valle espléndido ubicado en la Serranía de Ronda, al suroeste de Málaga. Una fortaleza islámica, hoy desaparecida, coronaba el monte Porón y dio origen a este enclave de apenas 450 habitantes articulado por una trama urbana típicamente andalusí y salpicado de numerosas fuentes, pozos y acequias medievales. Es uno de los ocho bellísimos pueblos del Bajo Genal donde se respira historia, paz y naturaleza. Bosque del Cobre. Los castañares del Valle del Genal constituyen uno de los signos de identidad botánica, paisajística y cultural de la comarca. Su origen se remonta a la época romana, aunque se consolidaron en el periodo andalusí, sobre todo, morisco, cuando se erigió en uno de los pilares económicos de la zona. Ocupan unas 4.000 hectáreas en los términos municipales de Pujerra, Igualeja, Perauta, Cartajima, Júzcar, Alpandeire, Faraján, Genalguacil y Jubrique. En otoño se convierten en un auténtico espectáculo de color y luz que atrae e cientos de montañeros y senderistas de toda Andalucía. Castillo del Águila. El periodo andalusí dejó un excepcional patrimonio hidráulico compuesto de acequias, aljibes, fuentes y azudes que colonizan todo el paisaje rural de la Axerquía. Aunque el abrevadero de Alfarnate (en la imagen) data del siglo XVI, posterior a la época nazarí, otras muchas infraestructuras hidráulicas de la comarca sí tienen inequívoco origen andalusí, como las acequias de Lízar y Cómpeta. Ruta a pie: para los que prefieran caminar y disfrutar del fabuloso Bosque del Cobre sobre el terreno, proponemos una ruta entre Igualeja y Pujerra. Son poco más de 14 kilómetros surcando castañares ocres, amarillos y rojizos verdaderamente espléndidos Ruta en coche: siete de los pueblos más interesantes del Valle del Genal se pueden recorrer en 99 kilómetros y poco menos de tres horas. Aquí en esta comarca se produce cada otoño el espectáculo del Bosque del Cobre. Para hacer el viaje más liviano se puede prescindir de dos o tres pueblos. En todo caso, merece la pena
La comarca oriental de Málaga cayó en manos de las tropas cristianas en 1487, cinco años antes de la toma de Granada por los Reyes Católicos. Su población musulmana, no obstante, se mantuvo en el territorio bajo dominio cristiano ya como mudéjares hasta que en 1500 fueron obligados a convertirse. Setenta años después los moriscos fueron deportados a Castilla. La huella andalusí de esta comarca malagueña es patente ya desde su toponimia. Axarquía es una palabra de origen árabe (sharqiya), que alude al punto cardinal oriental. La mayor parte de sus 31 municipios también conservan sus denominaciones andalusíes. La comarca mantiene muchos vestigios arquitectónicos islámicos empezando por sus tramas urbanas típicamente medievales, salpicadas de alcazabas, murallas y alminares. La red de acequias y los sistemas hidráulicos asociados a la huerta son otro rastro genuino de la cultura andalusí. Frigiliana. Aunque el enclave está habitado desde hace 3.000 años antes de nuestra era, el origen de la villa data del siglo IX. Su traza urbana, genuinamente islámica, se configuró alrededor de una fortaleza hoy desaparecida, Hins Challana. La rebelión morisca encontró en este hermosísimo pueblo andaluz uno de sus focos más relevantes. Su arquitectura tradicional andalusí, plagada de callejones angostos y plazuelas recoletas, convierten a Frigiliana en un tesoro urbano excepcional. Ruta de los Alminares. La Axerquía conserva aún cuatro alminares bien conservados y poco conocidos que corresponden a otras tantas mezquitas construidas entre el siglo XII y el XIV. Además del minarete de Corumbela (en la imagen), Árchez (en la fotografía principal), Daimalos y Salares atesoran alminares islámicos reutilizados tras la conquista cristiana como torres de iglesias católicas. Es uno de los abundantes vestigios andalusíes que caracterizan a una comarca que resistió el avance castellano hasta finales del siglo XV. Patrimonio hidráulico. El periodo andalusí dejó un excepcional patrimonio hidráulico compuesto de acequias, aljibes, fuentes y azudes que colonizan todo el paisaje rural de la Axerquía. Aunque el abrevadero de Alfarnate (en la imagen) data del siglo XVI, posterior a la época nazarí, otras muchas infraestructuras hidráulicas de la comarca sí tienen inequívoco origen andalusí, como las acequias de Lízar y Cómpeta. Medina de Comares. La mayor parte de las localidades de la Axarquía mantienen la configuración de sus medinas andalusíes, un auténtico laberinto de callejones y adarves blanquísimos que conservan el sabor del legado islámico peninsular. Más allá de los numerosos monumentos y otros enclaves de interés turístico, pasear por Frigiliana, Cómpeta, El Borge, Salares o Comares es una experiencia altamente recomendable que nos reconcilia con nuestra historia medieval. Ruta a pie: circular por la acequia que une Cómpeta con Canillas del Aceituno pasando por Árchez, un apacible pueblecito blanco que cuenta con un sorprendente alminar del siglo XIV. Ruta en coche: apenas 22 kilómetros y 40 minutos separan los cuatro pueblos de la Axarquía que aún conservan alminares andalusíes (Corumbela, Daimalos, Salares y Árchez). Eso sí: a este tiempo habrá que añadir lo que tardemos en hacer plácidamente la visita en cada uno de ellos.
Conocido como el último reducto andalusí de la Península. Los moriscos permanecieron aquí hasta 1613 por su extraordinaria integración entre la población.Huella andalusí. De enorme interés es el sistema hidráulico de acequias, azudes y norias que vertebran el valle. Los pueblos (Ricote, Ojós, Abarán, Cieza, Blanca, Ulea y Villanueva del Segura) conservan la trama urbana que identifica a las poblaciones musulmanas de montaña. Medina Siyasa (Cieza). Antiguo poblado andalusí construido en el siglo XI en la Sierra La Atalaya. Alcanzó su esplendor entre los siglos XII y XIII y llegó a tener 4.000 habitantes y 700 casas, de las cuales hoy se pueden contemplar los restos de una decena junto con sus calles y murallas. Castillo de Blanca. Fortaleza construida en el siglo XII en época islámica sobre la Peña Negra de la Sierra del Solán. Aquí se rebeló el caudillo musulmán Ibn Yusuf ibn Hud contra los almohades. En 1285, Sancho IV, rey de Castilla lo otorgó a la Orden de Santiago junto a las villas y lugares del Valle de Ricote. El castillo se puede visitar de forma gratuita. Noria Grande (Abarán). Construida en el año 1805, representa la noria de riego en activo más grande de Europa. Tiene un diámetro cercano a los 12 metros y es capaz de elevar 25 litros de agua por segundo para regar 155 tahúllas de cultivo, la unidad de medida tradicional de Murcia. Es uno de los símbolos más síngulares del patrimonio hidráulico de la región. Balneario (Archena). El Balneario de Archena es uno de los atractivos más interesantes del Valle de Ricote. Sus aguas termales, que brotan a 52 grados centígrados, contiene elementos mineralizantes recomendables para el tratamiento de procesos reumatológicos y respiratorios. El complejo turístico se encuentra en un paraje natural de extraordinaria belleza. Ruta a pie: circular por las norias fluviales de Abarán y Blanca entre un mar de palmerales. Ruta en coche: visitar los siete pueblos recomendados del Valle de Ricote suma 32,2 kilómetros y 1 hora y 3 minutos sin hacer paradas.
Famosa por sus soportales de madera tradicionales y su imponente arquitectura sacra. Además de su pasado medieval, ofrece una experiencia única al albergar la dársena final del Canal de Castilla, uniendo patrimonio histórico e ingeniería hidráulica. Información adicional sobre la ubicación
Una imponente fortificación del siglo XIV con dos grandes torres cuadradas que domina el casco histórico de la localidad. Representa el esplendor medieval de las familias nobiliarias en las rutas comerciales del norte peninsular. Información adicional sobre la ubicación
Un pueblo medieval esculpido sobre un cerro que fusiona tres culturas. Alberga el único arco de triunfo romano de tres vanos en España, murallas árabes bien conservadas y un palacio ducal que corona su espectacular Plaza Mayor. Información adicional sobre la ubicación
Considerada una de las ciudades más antiguas de Europa, esta medina fortificada destaca por su pasado romano, visigodo y andalusí. Sus calles blancas, arcos medievales y vistas a la bahía de Cádiz la convierten en el corazón de la ruta sur. Información adicional sobre la ubicación
Impresionante fortaleza de ladrillo rojizo que domina la llanura castellana. Clave en la historia de los Reyes Católicos, destaca por su imponente torre del homenaje y su foso. Un punto de parada obligatorio en la Ruta de las Medinas del norte. Información adicional sobre la ubicación








