Valle de Lecrín (Granada)

Ubicado estratégicamente entre Granada capital y la costa mediterránea, el Valle de Lecrín rezuma historia de Al Andalus por los cuatro costados. Conserva abundantes vestigios islámicos al haber sido elegido como espacio de recreo por la corte nazarí, último reducto de la civilización andalusí en la Península Ibérica.

Huella andalusí. El legado más relevante que se preserva de Al Andalus aún hoy día es el sistema de acequias que todavía sigue irrigando las huertas de cítricos de la comarca. También perviven numerosas torres de alquerías y atalayas de carácter defensivo, así como castillos y fortalezas, particularmente en Mondújar, Murchas o Nigüelas.

Castillo de Zoraya. En Mondújar se conservan los restos de un viejo castillo andalusí supuestamente edificado por el sultán nazarí Muley Hacén en el siglo XV como obsequio para su amada Zoraya. Al parecer, el rey nazarí, que le da nombre al pico más alto de Sierra Nevada, se enamoró de una cautiva cristiana llamada Isabel de Solís y la internó en la Alhambra. El amor fue finalmente correspondido y la cristiana adoptó el nombre de Zoraya, ante el enojo de Aixa, la primera mujer del sultán y madre de Boabdil.

Red de acequias andalusíes. El Valle de Lecrín aún mantiene vivo un sistema milenario de acequias diseñado en época andalusí para gestionar el ingente caudal del deshielo de Sierra Nevada. Hablamos de un patrimonio hidráulico de enorme valor histórico y perfectamente últil para los agricultores de la comarca. Las comunidades de regantes locales continúan usando los mismos trazados de la Edad Media, los azudes y los partidores para ordenar el flujo hídrico. Las acequias de Covíjar, Mondújar o Torrente han permitido ordenar el paisaje con bancales y terrazas de cultivo. En la imagen, la Acequia de los Arcos.

Ruta de los Lavaderos. El Valle de Lecrín conserva varios lavaderos antiguos como testimonio de una cultura rural comunitaria que ya se ha extinguido. El de Padul fue construido a finales del XIX y está asociado a la Fuente de San Joaquín, que data del año 1556 y es una de las edificaciones más antiguas de la villa. El lavadero de Melegís es más reciente y cuenta con un bello cobertizo. También hay que destacar el lavadero de las Albuñuelas y otros dos en Pinos del Valle.

Ruta a pie: Colgado del barranco del río Torrente, se abre paso un sendero espléndido de unos 4 kilómetros y fácil de transitar. Se trata del conocido como Sendero de la Pavilla, que discurre al borde de una acequia y da acceso a la hermosa cascada de los Cahorros de Nigüelas. Es una ruta circular apta para hacer en familia con una duración que no excede la hora y media.

Ruta en coche: en apenas 12,5 kilómetros y 23 minutos se pueden recorrer cinco de los pueblos más señeros del Valle de Lecrín, un área privilegiada situada entre la Vega de Granada y el sistema montañoso de Sierra Nevada. Especialmente interesante es su patrimonio hidráulico andalusí compuesto de acequias, puentes, manantiales y azudes que aún se mantienen operativos mil años después.