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1 mayo, 2025

El visir Al Azraq renace
de su derrota 750 años después

Una iniciativa ciudadana prepara en la Comunidad Valenciana un ciclo para conmemorar la muerte del guerrero musulmán que resistió en el siglo XIII la ofensiva de Jaime I

El 5 de mayo de 1276, en el marco de una escaramuza musulmana a las puertas de la ciudad de Alcoy, falleció Abu Abd Allah Muhammad Ibn Hudhayl. Su nombre probablemente no le diga nada. Ni tan siquiera el apodo por el cual se le conoce: Al Azraq. La historia borra del mapa a los perdedores. Y Al Azraq fue un perdedor. Jaime I el Conquistador, rey de Aragón, de Valencia y de Mallorca, doblegó su numantina resistencia y puso fin al dominio islámico de Al Andalus oriental en el siglo XIII.

Pero la de Al Azraq fue una derrota triunfante. Siete siglos y medio después su figura pervive en una de las tradiciones más arraigadas de la Comunidad Valenciana. Nos referimos a la conocida fiesta de Moros y Cristianos. Y lo que es más sorprendente: gracias, en cierta medida, a su vencedor. Gran parte de lo que se sabe hoy del guerrero andalusí se le debe a Jaime I y su crónica del Llibre dels feits. El rey le dedica nada menos que 19 capítulos al rebelde musulmán que le plantó cara y a punto estuvo, según las crónicas, de acabar con su vida en una emboscada.

El visir Al Azraq se atrincheró en una amplia zona montañosa que coincide hoy con las comarcas de la Marina Alta, Marina Baixa, Alcoià y Comtat, en la provincia de Alicante. En esa amplia área controlaba un conjunto de ocho castillos, que defendió con tenacidad y ardor durante más de una década. La primera noticia documental que se tiene del aguerrido combatiente andalusí data de 1245, cuando Al Azraq firmó con el rey de Aragón el conocido como Pacto del Pouet o del Pozo, que estipulaba una rendición progresiva de sus fortalezas.

El acuerdo se rompió y ambos contendientes prolongaron sus hostilidades durante once años, según recoge el escritor e investigador Just Sellés en su novela histórica La Montaña Azul. Crónica del visir Al Azraq. En 1258, el guerrero andalusí fue traicionado por uno de sus consejeros y Jaime I lo desterró. Dieciocho años después, Al Azraq regresó desde Granada al frente de 250 jinetes para secundar las revueltas mudéjares contra la opresión feudal, donde muere en una refriega con tropas cristianas.

“Casi todo lo que sabemos de Al Azraq es por boca de su enemigo. Por lo tanto, no hay que creerse a pies juntillas lo que que dice el rey”, explica Sellés. Previsiblemente la crónica distorsiona sensiblemente la realidad. “Cuando a tu enemigo lo haces grande y lo has vencido es que eres más grande que él”, avisa el escritor para enfocar adecuadamente el alcance de las crónicas reales que, por definición, solían ser de carácter propagandístico. En todo caso, la narración de Jaime I deja entrever que el visir andalusí fue un inteligente guerrero y un habilidoso diplomático, que mantuvo relaciones con los reyes más importantes de la Edad Media, entre ellos el monarca de Aragón y Alfonso X el Sabio, así como con los infantes aragoneses y castellanos. Una carta de Al Azraq evidencia también su vínculo con Violante, reina consorte de Aragón.

El libro de Just Sellés retrata el “perverso esfuerzo del rey Jaime I por ensuciar la imagen” de su “más valiente enemigo”. Y el escritor, de alguna manera, trata de revertir ese perfil negativo dibujado por el monarca de Aragón que conquistó Valencia en 1238. “He escrito la contracrónica del vencido. La historia contada al revés. La que nunca se cuenta”, aclara el novelista. Desde ese punto de vista, el reto entraña una evidente dificultad. “Aquí, en la Comunidad Valenciana, el rey Jaime I cae bien a derecha e izquierda. Es complicado decir alguna palabra más alta que la otra sobre él porque te suelen llover palos”, admite sin circunloquios Just Sellés.

Para blindarse de eventuales críticas contra su novela histórica, el escritor asegura haber cimentado con solvencia todos los datos que se recogen en el libro. “Cuando estás bien documentado, nadie te puede contradecir si hablas mal del rey Jaime I. Y en mi caso he documentado muy bien al personaje, incluso cuando me hago eco de la parte más oscura del monarca”, puntualiza el investigador y novelista.

Just Sellés asegura además haber comprobado in situ que la figura de Al Azraq aún cuenta con simpatía en las comarcas donde se refugió en el siglo XIII. “Es un personaje al que, por su defensa a ultranza de su tierra, la gente de la zona aún le guarda mucho respeto”, explica. En toda esta región la fiesta de los Moros y Cristianos aún mantienen un consolidado arraigo popular y en ellas la figura de Al Azraq juega un papel capital. Entre los siglos XIV y XVII, los cronistas han incluido al visir andalusí en sus narraciones locales, aunque adjudicándole un perfil manifiestamente mejorable. “Siempre desfigurando su imagen”, lamenta Sellés. Aunque aún así, su memoria ha pervivido en el imaginario colectivo.

De su biografía personal, no se sabe demasiado. El apodo Al Azraq proviene del árabe y significa El azul. Algunos cronistas aseguran que el apelativo se refería al color de sus ojos, pero Just Sellés rechaza categóricamente esa hipótesis. “Eso no es así”, niega el escritor. “Forma parte de la leyenda. Seguramente sería un apodo de familia. No sabemos por qué, pero es posible que su abuelo o su bisabuelo llevaban alguna prenda azul o una joya de ese color. Por su ascendencia es difícil sostener que tuviera los ojos azules. No tiene ningún sentido”.

También rebate la teoría según la cual Al Azraq encabezó tres revueltas mudéjares. “No eran revueltas. Fue una guerra. Y en modo alguno eran mudéjares porque todavía no habían sido conquistados por los cristianos. Por lo tanto, a los musulmanes de las zonas montañosas de Alicante habría que considerarlos andalusíes”, remarca. Por aquel entonces, los Reinos de Taifas se habían desmoronado y el poder almohade también se había extinguido. “Era un sálvese quien pueda. Valencia había caído siete años antes en manos de Jaime I y era un régimen en descomposición”.

Tras la conquista del rey de Aragón, los musulmanes de la montaña se quedaron en la comarca ya como mudéjares y más adelante como moriscos convertidos al cristianismo. “Fue mano de obra barata de los cristianos”, señala Sellés. Y en 1609, casi cuatro siglos después, fueron expulsados de la Península ibérica como cientos de miles de moriscos por orden de Felipe III.

La importancia del visir andalusí en la historia de Al Andalus oriental ha persuadido a un grupo de ciudadanos de promover la declaración de 2026 como Año Al Azraq. Para ello han impulsado la creación de una Coordinadora Cultural del 750 Aniversario de la muerte del guerrero musulmán, a la que se van sumando adhesiones de ayuntamientos y asociaciones ciudadanas.

“Nuestro propósito es coordinar una agenda cultural para conmemorar la efeméride del visir Al Azraq, personaje histórico de capital importancia en el imaginario colectivo de nuestras comarcas”, señala el manifiesto de la iniciativa colgado en la web corporativa. La Coordinadora ya ha programado un ciclo de 12 conferencias de carácter histórico, así como actividades teatrales y musicales, y algunas rutas temáticas que recuperen el legendario itinerario del combatiente andalusí.

La propuesta ciudadana busca rehabilitar la figura de un valeroso líder andalusí que la historia enterró durante siglos y ahora emerge a lomos de la memoria colectiva como un personaje medular de nuestro pasado.

Aristóteles Moreno

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Equipo Red de Medinas Andalusíes

Dra. Bárbara Ruiz Bejarano. Directora de Fundación Las Fuentes y Coordinadora de la Red de Medinas. Doctora en Estudios Islámicos (Universidad de Alicante). Estos últimos años ha trabajado sobre las políticas públicas europeas sobre el islam, halal y turismo Muslim Friendly. Tiene amplia experiencia en gestión de proyectos europeos.

Dª. Isabel Romero. Presidenta de la Fundación Las Fuentes  Proveniente del mundo de la investigación social y el marketing, tiene más de 30 años de experiencia de trabajo en la dirección estratégica de proyectos de emprendimiento social. Patrona del WIEF (World Islamic Economic Forum) y está reconocida como una de las cincuenta mujeres más influyentes en Economía Islámica.

D. Aristóteles Moreno Villafaina. Periodista y licenciado en Filología Árabe por la Universidad de Granada. Casi 35 años de experiencia en distintos medios de comunicación (Agencia EFE, Europa Press, ABC, Público, El Correo de Andalucía, Canal Sur, Cordópolis, El Mundo, Cadena Ser o El Correo del Golfo). Redactor de contenidos en la Red de Medinas.

D. Asier Albistur. Licenciado en Humanidades y Microgrado en Historia de España, además de máster en Administración de Empresas (MBA) y en Comunicación para el Comercio Internacional, une su pasión por la historia y el patrimonio andalusí con sus conocimientos en estrategia. Tour Leader de los itinerarios culturales de la Red de Medinas.

Dª. Pilar Fernández. Diplomada en CC. Humanas. Responsable comercial de Fundación Las Fuentes.

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