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27 abril, 2026
Alejandro García Sanjuán (a la derecha) acaba de publicar 'Desmitificando la Edad Media peninsular'

“La Reconquista es un mito moderno de España como nación forjada contra el islam”

El historiador Alejandro García Sanjuán desmonta la “leyenda rosa” sobre el pasado medieval de la Península Ibérica

La historia de España se ha construido tradicionalmente como un proceso de reafirmación católica frente a Al Andalus. La idealización de la Edad Media peninsular y la generación de mitos etnocéntricos atraviesa toda la narrativa de la identidad nacional, que en los últimos años ha vuelto a recuperar nuevos bríos con el auge del españolismo reaccionario. Eso es lo que pretende desnudar el medievalista Alejandro García Sanjuán en su nuevo y clarificador ensayo Desmitificando la Edad Media peninsular, donde desmonta el relato excluyente y adulterado de España.

¿Por qué se ha propuesto desmitificar la Edad Media peninsular?

La Edad Media ha sido un periodo particularmente idealizado. Esta tendencia tiene una trayectoria muy amplia porque en algunos casos arranca desde el propio medievo con ciertos personajes como el Cid. En los últimos tiempos, esta tendencia se ha incrementado precisamente como una forma de contrarrestar lo que se ha denominado tradicionalmente la leyenda negra. O sea, ese periodo oscuro de una época marcada por la violencia, por el atraso y por la oscuridad, cosa que es completamente errónea, porque es un periodo muy extenso cronológicamente y con etapas muy distintas.

En todo caso, con la excusa de contrarrestar esa leyenda negra, se ha producido una cierta intensificación de la tendencia a idealizar el periodo medieval, también incluso en el ámbito académico. Se podría añadir igualmente el hecho de que las tendencias nacionalistas o identitarias más radicales han proliferado bastante en los últimos tiempos como ha sucedido no solamente en España, sino en otros sitios. Todo eso genera un contexto que, a mi juicio, hacía recomendable plantear un trabajo de este tipo.

Usted cree entonces que la idealización de la Edad Media es una respuesta a la leyenda negra.

En parte sí. Por ejemplo, cuando se plantean cierto tipo de perspectivas, como las ideas feministas en la Edad Media, que es un tema que se utiliza bastante en este debate. O cuando se habla de una amplia continuidad entre la Edad Media y la actualidad, no solamente en el plano identitario, sino incluso en el plano de las instituciones. Esto mismo ya lo hicieron los liberales en el siglo XIX. Para contrarrestar la crítica de que estaban promoviendo ideas extranjeras, lo que hicieron fue anclar las ideas liberales en una tradición autóctona medieval. De manera que el Estado liberal surgió dentro de ese contexto donde se estaba promoviendo la idea de una continuidad institucional con la Edad Media a través de la recuperación de las libertades medievales perdidas en el Antiguo Régimen.

Eso también se está haciendo en la actualidad de nuevo incluso entre sectores afines a la Iglesia Católica, ya que ven en la Edad Media ese periodo de esplendor religioso y promueven la idea de una identidad europea cristiana con raíces medievales. Todo eso tiene en la actualidad un cierto auge tanto en el mundo académico como extra académico.

¿Por qué la Edad Media es fuente de mitos fundacionales de la nación?

Porque es un periodo en el que se consolidan una serie de procesos que vienen desde el final del Imperio Romano con el asentamiento de pueblos eslavos en la parte oriental de Europa o germánicos en la Europa nórdica y central. Y eso ha generado una retórica identitaria basada en esos orígenes medievales de las naciones europeas, que es algo bastante generalizado. En nuestro país se ha abusado bastante de eso, no solamente en el caso del nacionalismo español, sino también de otras identidades de carácter subestatal. Puede ser el caso del andalucismo con Al Andalus o de Valencia con las conquistas del rey Jaime I. Es decir, es un fenómeno que tiene muchas variables tanto a nivel nacional como europeo.

En el contexto europeo, ¿la historia de España es distinta por la conquista islámica?

Siempre ha sido un elemento que ha marcado una cierta diferencia dentro del contexto europeo medieval, aunque hay que decir que la Península Ibérica no fue el único escenario histórico donde las sociedades medievales islámicas se desarrollaron en Europa. También sucedió a partir del siglo XIV y XV en la zona de los Balcanes especialmente. Por lo tanto, el islam es también una religión europea por la propia tradición histórica de ciertas zonas donde se han desarrollado sociedades islámicas medievales, como es el caso de Al Andalus o de las comunidades balcánicas, donde ha habido una mayor continuidad histórica porque han pervivido hasta la actualidad.

La historiografía tradicional retrata la conquista islámica como catástrofe, al contrario de lo que sucedió con la conquista romana o visigoda. ¿Por qué?

Porque hay un fuerte prejuicio y un estereotipo antiislámico. La noción de Reconquista se ha afianzado en la mentalidad colectiva en España, no solamente a través de la práctica historiográfica, sino también de los usos públicos de la historia, del sistema educativo y de la propia literatura. Este concepto lo que ha generado ha sido el prejuicio antiislámico de afirmar la identidad española como una nación forjada contra el Islam. Creo que esta es la causa fundamental que lo explica.

Y por eso se etiqueta la Reconquista como “liberación nacional” y Pelayo como “libertador de la patria”.

Exactamente. Esto son ideas que comienzan incluso ya a afirmarse desde el final de la Edad Media y que tienen un recorrido amplio como mito etnocéntrico sobre el origen de la nación española que se va a nacionalizar a partir del siglo XIX en el contexto de la consolidación del Estado liberal en España.

En el libro sostiene que la Reconquista no es un concepto medieval, sino moderno.

La Reconquista es un mito moderno sobre los orígenes de la nación española. Lo que hay en la Edad Media no es una lucha de liberación nacional. Son unos conceptos distintos. Lo que hay es un concepto de guerra santa y de recuperación del territorio de manos de los musulmanes, pero sin ese componente nacional que está asociado a la acción de Reconquista.

¿La extranjerización de Al Andalus es el gran mito etnocéntrico de la nación española?

Ha sido una consecuencia de todo eso porque aunque en Al Andalus hay una base demográfica y social autóctona muy importante, la influencia de las ideas foráneas, en este caso árabe e islámica, tuvieron un papel preponderante. De ahí que se haya considerado como algo ajeno a la tradición local, autóctona o nacional, si se quiere.

¿Y es un mito vigente?

Sí. Bastante. Sobre todo, en relación con esa idea de una identidad europea exclusivamente cristiana donde se excluye al islam y se fomentan estos relatos esencialistas cuya función precisamente es legitimar estas lecturas excluyentes sobre el pasado y también sobre el presente.

¿La España de los Reyes Católicos fue a partir de 1492 una operación de limpieza étnica?

Algunos especialistas en el proceso histórico morisco utilizan esa clase de conceptos y de ideas. Y afirman la existencia de un proceso de eliminación de unas comunidades que en el caso de Valencia como en el Reino de Granada estaban muy arraigadas en el territorio y fueron progresivamente sometidas. En primer lugar, hay un intento de aculturación forzosa y más adelante otro de eliminación. Este concepto se ha utilizado en el plano académico.

¿Por qué este proceso de eliminación de la diversidad religiosa cultural se produce con los Reyes Católicos y no con otros reyes cristianos anteriores que también fueron conquistadores del espacio andalusí?

Porque es una tendencia que está en auge en la Europa de ese periodo y que se suele asociar a la implantación del Estado moderno y a una mayor homogeneización social. Es decir, se otorgó un tratamiento distinto de la diversidad étnica y religiosa. En apenas 30 años, en la Península Ibérica fue completamente eliminada esa diversidad que tenía una tradición medieval bastante amplia tanto en el caso de las comunidades mudéjares de los distintos reinos cristianos como de las comunidades cristianas y judías de Al Andalus. Todo eso desapareció a partir de 1492 en apenas 30 años.

El arabista Simonet tildaba a los liberales del XIX de “sarracenos modernos” y a los mozárabes como “españoles subyugados por la morisma”.

El arabismo del siglo XIX tiene una tendencia liberal que es la que va a tratar de nacionalizar Al Andalus con el concepto de la “España musulmana”. Otra tendencia que representa Simonet es más tradicionalista, donde se extranjeriza Al Andalus. De ahí su glorificación de los mozárabes como los “auténticos españoles” y su denigración de la conquista islámica y el Gobierno omeya en la Península Ibérica. El arabismo del XIX tenía esas dos tendencias.

El arabismo de esa época es un arabismo islamófobo y arabófobo.

Hasta cierto punto sí. Tanto en el caso de la “España musulmana”, que enfatiza lo local en detrimento de lo árabe y lo islámico, como de la tendencia más tradicionalista, que denigra la sociedad árabe islámica. En ambos casos hay un cierto componente islamófobo que está asociado al ambiente nacionalista característico de la historiografía de esa época. No es algo excepcional. Es algo generalizado. La historiografía decimonónica es toda nacionalista. No existe una historiografía no nacionalista en esa época. Por lo tanto, el marco condiciona todos los planteamientos y las perspectivas.

O sea, que el liberalismo del siglo XIX también compra el relato etnocéntrico de los mitos nacionales.

Hasta cierto punto sí. Aunque la tendencia realmente predominante en el arabismo fue la España musulmana, que es la españolización de Al Andalus, donde hay también un componente antisemita e islamófobo bastante marcado.

En paralelo a la extranjerización de Al Andalus se produce su nacionalización. ¿Son las dos caras del mismo relato etnocéntrico?

En parte sí. La España musulmana es el intento de los arabistas por tener su lugar bajo el sol en el mundo académico de la época. Su tema de estudio no podía consistir en estudiar a los enemigos de la nación. Por lo tanto, este concepto surge también en parte como una manera de que los arabistas puedan normalizarse dentro del marco académico de la época. Y luego, por otra parte, también hay un componente artístico y patrimonial, porque las huellas arquitectónicas de Al Andalus también se nacionalizan y se convierten en motivo de orgullo nacional.

¿Y cómo concilia el franquismo la idea nacionalcatólica del ser español con el discurso fraternal sobre el Islam y la España musulmana?

En el franquismo confluyen estas dos tendencias. Fue muy versátil ideológicamente en ese sentido y se aprovechó de una transversalidad ideológica que venía de antes. La Reconquista, por ejemplo, es un concepto con una fuerte proyección liberal, pero también muy fomentada por los sectores más tradicionales y afines a la Iglesia católica. El franquismo lo que hizo fue una utilización política e ideológica tanto de la idea de la España musulmana para justificar la presencia de los combatientes rifeños en las tropas franquistas, como, por supuesto, de la Reconquista y de la cruzada.

¿Qué ha hecho más daño a la historia: la leyenda negra o la leyenda rosa?

Yo creo que las dos. Lo que pasa es que quizás se ha prestado más atención a la leyenda negra que a la leyenda rosa. Y esa era la intención al concebir este ensayo: tratar de plantear que no solo la leyenda negra es nociva para el conocimiento histórico, sino también la tendencia contraria.

Aristóteles Moreno

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Equipo Red de Medinas Andalusíes

Dra. Bárbara Ruiz Bejarano. Directora de Fundación Las Fuentes y Coordinadora de la Red de Medinas. Doctora en Estudios Islámicos (Universidad de Alicante). Estos últimos años ha trabajado sobre las políticas públicas europeas sobre el islam, halal y turismo Muslim Friendly. Tiene amplia experiencia en gestión de proyectos europeos.

Dª. Isabel Romero. Presidenta de la Fundación Las Fuentes  Proveniente del mundo de la investigación social y el marketing, tiene más de 30 años de experiencia de trabajo en la dirección estratégica de proyectos de emprendimiento social. Patrona del WIEF (World Islamic Economic Forum) y está reconocida como una de las cincuenta mujeres más influyentes en Economía Islámica.

D. Aristóteles Moreno Villafaina. Periodista y licenciado en Filología Árabe por la Universidad de Granada. Casi 35 años de experiencia en distintos medios de comunicación (Agencia EFE, Europa Press, ABC, Público, El Correo de Andalucía, Canal Sur, Cordópolis, El Mundo, Cadena Ser o El Correo del Golfo). Redactor de contenidos en la Red de Medinas.

D. Asier Albistur. Licenciado en Humanidades y Microgrado en Historia de España, además de máster en Administración de Empresas (MBA) y en Comunicación para el Comercio Internacional, une su pasión por la historia y el patrimonio andalusí con sus conocimientos en estrategia. Tour Leader de los itinerarios culturales de la Red de Medinas.

Dª. Pilar Fernández. Diplomada en CC. Humanas. Responsable comercial de Fundación Las Fuentes.

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