Axarquía (Málaga)
La comarca oriental de Málaga cayó en manos de las tropas cristianas en 1487, cinco años antes de la toma de Granada por los Reyes Católicos. Su población musulmana, no obstante, se mantuvo en el territorio bajo dominio cristiano ya como mudéjares hasta que en 1500 fueron obligados a convertirse. Setenta años después los moriscos fueron deportados a Castilla.
La huella andalusí de esta comarca malagueña es patente ya desde su toponimia. Axarquía es una palabra de origen árabe (sharqiya), que alude al punto cardinal oriental. La mayor parte de sus 31 municipios también conservan sus denominaciones andalusíes. La comarca mantiene muchos vestigios arquitectónicos islámicos empezando por sus tramas urbanas típicamente medievales, salpicadas de alcazabas, murallas y alminares. La red de acequias y los sistemas hidráulicos asociados a la huerta son otro rastro genuino de la cultura andalusí.
Frigiliana. Aunque el enclave está habitado desde hace 3.000 años antes de nuestra era, el origen de la villa data del siglo IX. Su traza urbana, genuinamente islámica, se configuró alrededor de una fortaleza hoy desaparecida, Hins Challana. La rebelión morisca encontró en este hermosísimo pueblo andaluz uno de sus focos más relevantes. Su arquitectura tradicional andalusí, plagada de callejones angostos y plazuelas recoletas, convierten a Frigiliana en un tesoro urbano excepcional.
Ruta de los Alminares. La Axerquía conserva aún cuatro alminares bien conservados y poco conocidos que corresponden a otras tantas mezquitas construidas entre el siglo XII y el XIV. Además del minarete de Corumbela (en la imagen), Árchez (en la fotografía principal), Daimalos y Salares atesoran alminares islámicos reutilizados tras la conquista cristiana como torres de iglesias católicas. Es uno de los abundantes vestigios andalusíes que caracterizan a una comarca que resistió el avance castellano hasta finales del siglo XV.
Patrimonio hidráulico. El periodo andalusí dejó un excepcional patrimonio hidráulico compuesto de acequias, aljibes, fuentes y azudes que colonizan todo el paisaje rural de la Axerquía. Aunque el abrevadero de Alfarnate (en la imagen) data del siglo XVI, posterior a la época nazarí, otras muchas infraestructuras hidráulicas de la comarca sí tienen inequívoco origen andalusí, como las acequias de Lízar y Cómpeta.
Medina de Comares. La mayor parte de las localidades de la Axarquía mantienen la configuración de sus medinas andalusíes, un auténtico laberinto de callejones y adarves blanquísimos que conservan el sabor del legado islámico peninsular. Más allá de los numerosos monumentos y otros enclaves de interés turístico, pasear por Frigiliana, Cómpeta, El Borge, Salares o Comares es una experiencia altamente recomendable que nos reconcilia con nuestra historia medieval.
Ruta a pie: circular por la acequia que une Cómpeta con Canillas del Aceituno pasando por Árchez, un apacible pueblecito blanco que cuenta con un sorprendente alminar del siglo XIV.
Ruta en coche: apenas 22 kilómetros y 40 minutos separan los cuatro pueblos de la Axarquía que aún conservan alminares andalusíes (Corumbela, Daimalos, Salares y Árchez). Eso sí: a este tiempo habrá que añadir lo que tardemos en hacer plácidamente la visita en cada uno de ellos.