De origen romano, la ciudad de Valencia alcanzó notoriedad en el periodo islámico de Taifas bajo el control de Abd Al Aziz. A sus órdenes, se construyó una nueva muralla defensiva, cuyos restos aún se conservan en Ciutat Vella. El Cid Campeador tomó el enclave a principios del siglo XI, antes de caer nuevamente en manos de Almorávides y Almohades, hasta su conquista por Jaime I en 1238. De la etapa islámica se conserva una sorprendente red de riego compuesta por acequias y azudes, así como un sugerente legado gastronómico y toponímico.