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29 septiembre, 2025
Salón Rico de Medina Azahara, uno de los destinos preferidos del turista musulmán

Cómo se construye un destino
turístico ‘muslim-friendly’

El creciente turismo musulmán prefiere localizaciones de interior con alto contenido histórico y cultural como Córdoba, Toledo, Granada, Aragón, Comunidad Valenciana y, en general, el rico patrimonio andalusí

Empecemos por lo básico. Qué significa literalmente la expresión muslim-friendly. Muy fácil: amigable con los musulmanes. O también favorable a los musulmanes. Es decir: hablamos de un producto o un servicio que satisfaga las necesidades religiosas o culturales de la comunidad islámica. El concepto se ha expandido con fuerza en los últimos años en paralelo al incremento exponencial del turismo en todo el mundo.

Millones de musulmanes, muchos de ellos con alto poder adquisitivo, viajan cada vez más a lo largo y ancho de los cinco continentes. En 2023, se calcula que más de 160 millones de musulmanes se desplazaron para hacer turismo fuera de su territorio, según datos proporcionados por el Global Muslim Travel Index (GMTI). Las previsiones para 2028 se disparan hasta los 230 millones. El impacto económico de este creciente sector asciende nada menos que a 220.000 millones de dólares.

Estamos, por tanto, ante un fenómeno extraordinario que exige una capacidad de adaptación de la industria turística si quiere ofrecer un buen servicio a cientos de miles de musulmanes ávidos de nuevas experiencias. Lo prioritario es conocer las reglas elementales de un servicio muslim friendly. Primero, la comida halal. Es decir, la alimentación “permitida” por la ley islámica. Básicamente, ausencia de productos que contengan cerdo o derivados (gelatina, grasa, etc) y nada de alcohol. Segundo, ofrecer espacios adecuados y tranquilos para el rezo con una marca distintiva de la orientación a la Meca o quibla.

Estas son las prescripciones básicas, pero hay muchas más. Un buen tour operator debe conocerlas y tomar las decisiones oportunas para que los turistas musulmanes tengan las condiciones adecuadas para efectuar su visita sin contratiempos. Los viajeros lo agradecerán y estarán dispuestos a repetir destino o a recomendarlo entre sus contactos.

El pujante turismo islámico prefiere mayoritariamente destinos de interior y con un acusado componente histórico y cultural. Si además el patrimonio arquitectónico y artístico tiene connotaciones islámicas su interés crece proporcionalmente. Es el caso de la Península Ibérica, cuyo excepcional pasado andalusí ofrece incontables atractivos gastronómicos, artesanos, urbanísticos y monumentales de primer orden.

Mercado del Festival Islámico de Mértola

“Eso es una ventaja porque la mayoría de la gente que viene a España busca turismo de sol y playa”, subraya Bárbara Ruiz-Bejarano, coordinadora de la Red de Medinas. “¿Y este tipo de turismo musulmán qué hace?”, se pregunta. “Pues desestacionaliza la carga turística”. En los meses de verano permite dinamizar el mundo rural, amenazado por un preocupante proceso de despoblación, y garantiza que el patrimonio no se abandone. “Sobre todo, el andalusí, del que tenemos miles de bienes en enclaves rurales”, puntualiza Bejarano.

Los pueblos pequeños no disponen de recursos presupuestarios suficientes para mantener el poderoso legado cultural y necesita de forma imperiosa atraer visitantes para poner en valor todo este ingente tesoro patrimonial. “Y el turismo muslim-friendly es una de las herramientas que se pueden usar para mejorar esta situación”, razona. “No son turistas de borrachera, ni de playa”, remarca Ruiz-Bejarano, “y los puedes mover por todo el circuito interior, sobre todo el rural”.

Aquí es donde juega un papel crucial proyectos como la Red de Medinas. Esta plataforma ofrece un “circuito testado” con empresas turísticas formadas que han desarrollado productos y servicios aptos para el viajero musulmán. “Y el turista siente confianza de que se trata de un destino preparado para recibirlo. Esto no se hace de cualquier manera, sino siguiendo una estrategia”, afirma.

La reciente iniciativa promovida por Turespaña, la Red de Medinas y el IMDEEC para traer a Córdoba a cuatro influencers asiáticos se enmarca dentro de este plan de promoción del turismo muslim friendly. La idea es poner en marcha ciclos de formación para pequeñas empresas, alojamientos, restaurantes, artesanos, guías turísticos o cualquier emprendedor que se proponga captar a este segmento de la industria de viajes que busca en la Península Ibérica la huella de la civilización de Al Andalus.

Bárbara Ruiz-Bejarano cree que es indispensable inventariar el impagable patrimonio andalusí, en gran parte disperso por el mundo rural, y poner en valor su actividad económica tradicional, desde una almazara y una fábrica de quesos a un taller de cerámica. “Me interesa mucho contar el caso de Mértola, por ejemplo”, explica. “Portugal, a diferencia de España, valora enormemente su patrimonio islámico y no tiene ningún problema con el concepto Reconquista”, asegura.

Se refiere al proceso de extranjerización del legado andalusí impulsado por la ideología nacionalcatólica que solo considera española la aportación cristiana. “Es como Melilla, que celebra su patrimonio bereber, sefardí, cristiano o chino y se reconoce en todos ellos. Es una ciudad abierta y diversa”, describe la coordinadora de Red de Medinas.

Para Ruiz-Bejarano, Mértola es un ejemplo de gestión cultural inclusiva. “Tiene un Festival Islámico, que reúne a 60.000 visitantes cada año, y ha hecho inversiones serias para desarrollar este tipo de turismo”, elogia. No basta solo con conservar una “estupenda torre andalusí” y señalizarla adecuadamente. También es preciso generar eventos y actividades que visibilicen todo este fantástico legado cultural.

Gracias a esta decidida estrategia proactiva, la ciudad portuguesa ha logrado atraer a miles de visitantes cada año. “La mayoría, además, no son musulmanes”, puntualiza Bejarano. “Son turistas con interés en la cultura andalusí”, agrega. Y allí, como en el resto de Portugal, lo mismo te encuentras un concierto de fado que un espectáculo de música andalusí. “Todo forma parte de su propia identidad”, resume la profesora Ruiz-Bejarano.

Cada lugar necesita una estrategia ad hoc. Por ejemplo, Territorio Mudéjar, adscrito a la Red de Medinas, se orienta a un turismo cultural y patrimonial en torno a los icónicos edificios de más de 50 localidades aragonesas, en combinación con el patrimonio natural. En el caso de Alicante, las rutas culturales que se dedicarán el año próximo al visir Al Azraq incluyen visitas a los castillos andalusíes de este carismático personaje, combinadas con experiencias de trekking para conocer de primera mano el territorio que dominaba. En la localidad malagueña de Cútar, celebran la Fiesta del Monfí y ponen en valor su centro de interpretación de la medina andalusí. En octubre, además, inauguran su primer restaurante halal.

El objetivo es tratar de desarrollar una selección de actividades que sean atractivas para este tipo de público y construir rutas y experiencias bien estructuradas que integren a las pequeñas empresas que hayan trabajado una adaptación muslim-friendly. De esta forma, se crea un ecosistema inicial que se va complementando y consolidando con el tiempo de forma inclusiva y generando oportunidades económicas y sinergias que ayudarán a dar a conocer y a proteger nuestro legado islámico.

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Con el patrocinio de
IMDEEC-logordm
Equipo Red de Medinas Andalusíes

Dra. Bárbara Ruiz Bejarano. Directora de Fundación Las Fuentes y Coordinadora de la Red de Medinas. Doctora en Estudios Islámicos (Universidad de Alicante). Estos últimos años ha trabajado sobre las políticas públicas europeas sobre el islam, halal y turismo Muslim Friendly. Tiene amplia experiencia en gestión de proyectos europeos.

Dª. Isabel Romero. Presidenta de la Fundación Las Fuentes  Proveniente del mundo de la investigación social y el marketing, tiene más de 30 años de experiencia de trabajo en la dirección estratégica de proyectos de emprendimiento social. Patrona del WIEF (World Islamic Economic Forum) y está reconocida como una de las cincuenta mujeres más influyentes en Economía Islámica.

D. Aristóteles Moreno Villafaina. Periodista y licenciado en Filología Árabe por la Universidad de Granada. Casi 35 años de experiencia en distintos medios de comunicación (Agencia EFE, Europa Press, ABC, Público, El Correo de Andalucía, Canal Sur, Cordópolis, El Mundo, Cadena Ser o El Correo del Golfo). Redactor de contenidos en la Red de Medinas.

D. Asier Albistur. Licenciado en Humanidades y Microgrado en Historia de España, además de máster en Administración de Empresas (MBA) y en Comunicación para el Comercio Internacional, une su pasión por la historia y el patrimonio andalusí con sus conocimientos en estrategia. Tour Leader de los itinerarios culturales de la Red de Medinas.

Dª. Pilar Fernández. Diplomada en CC. Humanas. Responsable comercial de Fundación Las Fuentes.

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